miércoles, 28 de diciembre de 2011

Se lo hizo con su hermano

Tras mucho tiempo de vida desordenada y escasez de relatos, me gustaría compartir con vosotros uno de esos regalos literarios que alguien decide colgar en la red sin su firma y que, a mi parecer, no se merecen ser olvidados. Sacado de http://foro.enfemenino.com/forum/pareja2/__f11183_pareja2-Relato-sexual-se-lo-hizo-con-su-hermano.html

Ojalá lo disfrutéis ;)


Hola, me llamo Marta.

No sé muy bien por dónde empezar a contar todo lo que ocurrió el pasado verano, creo que empezaré por ubicaros un poco.

En la actualidad tengo 23 años y salgo con mi novio Sergio desde hace tres años. La verdad es que estoy como un queso, (al menos eso dicen todos los que me conocen). Mido 1,74, 58 kilos, tengo el pelo castaño tirando a rubito un poco rizado, morena de piel, boca pequeña, ojos grandes, no tengo mucho culo, pero a mi novio le vuelve loco, sobre todo cuando lo llevo bien marcado en unos vaqueros ajustados.
Pero lo mejor que tengo, sin duda, son dos buenas tetas. Son de tamaño mediano, tirando un poquito a grandes, muy duras, firmes, hacia arriba, con unos pezones rosados pequeños. Y todo natural, ¿eh?. Hay quien dice que darían envidia a cualquier chica Playboy.



Antes de meterme de lleno en la historia voy a describir a mis amigos habituales:

Sergio (mi novio), Sofía (mi mejor amiga), Luis (el novio de Sofía y mi mejor amigo desde la infancia), Mónica (mi hermana mayor) y Carlos (el novio de mi hermana).

Sergio es bastante alto (1,85), moreno, pelo engominado, gafas, atlético, atractivo. Es muy callado, pero a mí me gusta mucho. A Sergio lo conocí en la facultad de Medicina, donde estudiábamos los 2. Era de los más guapos de clase, y sobre todo, muy bueno en la cama.
Antes de decir que nuestra vida sexual es muy activa, he de confesar que cuando conocí a Sergio era virgen. Había tenido muchos novietes, pretendientes, pero yo reservaba mi cuerpo para alguien especial, y ese era Sergio.

La primera vez que lo hicimos fue a los 3 meses de salir, en su casa. Él ya lo había hecho con su anterior novia, así que no estaba tan nervioso como yo. Antes ya nos habíamos besado, toqueteado, pero poco más, ni tan siquiera le había dejado ver mis tetas. Ese día yo noté que el ambiente era especial. Sergio me lo propuso y yo, aunque dubitativa, accedí. Fue maravilloso, al principio me dolió un poco, pero él sabía manejar la situación. Con el tiempo me desinhibí un poco y fuimos a más, al mes se la chupé por primera vez. Me resultó excitante ver la cara de ponía cada vez que me la metía en la boca, y mucho más notar como temblaba la polla dentro de mi mano al salir el chorro de esperma al correrse. Nunca le he dejado correrse en mi boca, aunque me lo ha pedido. Me da un poco de asco.

Mi mejor amiga se llama Sofía, tiene 21 años y mide 1,67. Su pelo es muy moreno y liso y le llega por debajo de los hombros. Tiene unos labios carnosos y ojos azules, sus tetas no son muy grandes y a veces se queja, pero lo mejor que tiene es un culo redondito y duro. Es muy guapa, pero nunca ha destacado tanto como yo. Su novio se llama Luis, es mi mejor amigo desde que éramos pequeños.

Luis mide 1,77 tiene 22 años y he de admitir que es muy guapo, entre rubio y castaño y con unos ojos verdes que hipnotizan. A Sofía y a mí siempre nos ha gustado, pero ella puso más empeño con él. Llevan 2 años juntos, y ,por lo que me ha contado Sofía, también es muy bueno en el tema. Aunque no me lo creo del todo, siempre me ha tenido envidia. Me quedo con mi Sergio.

Carlos, el novio de mi hermana, mide 1,81. Siempre lleva su pelo castaño de punta. Tiene 22 años y un cuerpo trabajado de gimnasio. Es el mejor amigo de Luis, siempre andan juntos de aquí para allá. Sé que ha tenido muchas novias, y lo entiendo. Está buenísimo.

Ahora salía con mi hermana Mónica, modelo de 25 años. Tiene el pelo moreno, rizado, muy largo y cuidado, que le llega a la mitad de la espalda. Mide 1,80, es guapísima de cara con unos labios perfectos, jugosos y carnosos, como los de Angelina Jolie. Sus tetas son medianas, y tiene un culo pequeño, que sabe lucir muy bien con su colección de tanguitas. Nos parecemos bastante físicamente y en cuanto a gustos, y como sólo me saca dos años, siempre sale con nosotros. Así conoció a Carlos.

El verano en que ocurrió la historia ya salíamos los 6 siempre juntos. Carlos y Luis eran amigos de toda la vida, pero integraron muy bien a mi novio Sergio. Yo me llevaba muy bien con Luis, nos conocemos de toda la vida, ha pasado mucho tiempo en casa y lo sigue pasando, lo mismo que Sofía. De hecho, así se conocieron e intimaron.
Cuando salimos de marcha, Luis a veces me toca el culo y me echa piropos. Sofía se lo tomaba a risa como todos, hay confianza. Todos tonteamos con todos en plan de coña.

La verdad es que éramos un grupo bastante atractivo, cualquiera haría buena pareja con cualquiera.

Ese verano planeamos irnos de vacaciones 15 días en Julio los 6 a Sanxenxo, a un piso que mis padres tenían en primera línea de playa. Ellos cogían vacaciones en Agosto y nos lo dejaban, siempre que no desfasáramos mucho.
Siempre hemos gozado de buena posición económica. Menos Carlos y Sergio, todos vivíamos en una urbanización de clase alta. Mónica tenia un Audi A3, Luis un Golf GTI y Sofía y yo teníamos unas motos para ir a la Facultad. Nunca nos ha faltado de nada.

Cuando salíamos los seis juntos lo pasábamos de muerte. Alcohol por aquí, algún porrillo por allí y alguna vez hemos comprado algo de coca. No solemos colocarnos muy a menudo, sólo en fiestas de guardar, (la Ascensión, el Apóstol y alguna vez en verano). He de decir que cuando la he probado he echado los mejores polvos de mi vida con Sergio.

El fin de semana antes de irnos de vacaciones se fueron mis padres de viaje, ese fin de semana quedamos para salir solo Sofía, Luis, Sergio y yo, Mónica se quedó en casa con Carlos.

Nos fuimos al Orense y pedimos unos litros, que duraron bastante poco, y unas botellas de Licor Café. A las 2 de la mañana íbamos finos de carallo y nos fuimos a una discoteca.

Mientras estábamos bailando en la pista, Luis me cogió la mano y le dijo a Sergio:

- ¿Te importa que baile con ella?
- Por supuesto que no.

Empezamos a bailar, esa noche yo llevaba un pantalón negro ajustado, camisa blanca y zapatos de tacón, el pelo recogido con una coleta, algo que no pasó desapercibido para Luis.

- Estás muy guapa esta noche. -me dijo mientras bailábamos.
- !!!Como siempre!!! -dije yo.
- No, hoy estas especial...
- Me voy a poner colorada, tonto...
- Coño, no se te puede decir nada. Ni que no hubiera confianza.
- No te pongas así, que era broma...

Sofía y Sergio estaban también bailando. De los cuatro ella era la que peor iba con diferencia. Más que bailar, Sergio cargaba con ella.

- Vaya pedal que lleva Sofía. -le dije a Luis.
- Sí, es que no sabe beber, y eso que nosotros no vamos nada mal...

En eso empezó una lenta. Luis no se cortó un pelo y se acercó a mí un poco más. Yo apoyé la cabeza en su hombro y el me metió la mano por la espalda y me la acarició... Yo me empecé a poner caliente y él debió de notarlo.

- ¿Te molesta?
- Claro que no.

Me acerqué más para guardar las apriencias. Seguro que podía notar mis tetas duras contra él, los pezones se me estaban poniendo tiesos!!!
Él me seguía acariciando la espalda por la zona de la cintura, justo encima de mi culo. Me estaba empezando a poner nerviosa de verdad, el alcohol hace que tenga ganas de follar como una loca. En cuanto saliéramos de la discoteca, me iba a llevar a Sergio a casa y le iba a echar un buen polvo. Muchas ya me entenderéis, los fines de semana al llegar a casa con unas copas de más, quién no se ha quedado con ganas antes de irse a la cama. De pronto, acabó la canción y noté como Luis puso cara de pena. Yo creo que estaba algo excitado. Buscamos en la pista a nuestras respectivas parejas, per no las veíamos. Salimos afuera y nos encontramos a Sofía devolviendo. No se tenía en pie, y Sergio la estaba sujetando.

- Ya era hora de que aparecierais! -dijo contrariado.
- Habernos avisado, tío. ¿Que tal estas cariño? -dijo Luis acercándose a Sofía.
- Vamonos a casa, por favor. -susurró con dolor.
- Nos vamos... -dijo Luis
- Espera que nosotros también nos vamos. -dije yo
- Pero si es muy pronto, aprovechar la noche, tontines.
- He dicho que vamos con vosotros.
- Como queráis...

Cogimos un taxi hasta la urbanización, Luis acompañó a Sofía hasta su casa y yo me fui con Sergio a la mía. Era extrañamente temprano, las 3:20 a.m. Nosotros acostumbramos a llegar a las 7 o así. Al entrar en casa, caminamos en silencio, para no molestar. Subimos a la planta de arriba de puntillas, que es donde están las habitaciones. Al subir por las escaleras oímos unos crujidos, pero no eramos nosotros. Nos pusimos un poco nerviosos:

- Joder, qué vergüenza!!! -le dije a Sergio.
- ¿Qué es ese ruido?
- Pues qué va a ser, Carlos y Mónica!!!

Al pasar a la altura de su habitación descubrimos que tenían la puerta entreabierta. Normal, no esperaban a nadie a esa hora en casa. Yo pasé despacito cerrando los ojos, pero Sergio se detuvo en la puerta.

- ¡¡¡Pero qué haces!!!, ¿estás loco? -le dije con mi agudizado sentido del susurro.
- ¡¡¡Joder!!! ¡¡¡Vaya polvazo!!! Ven, mira...
- Ni de coña, vámonos...
- Que vengas...

Me agarró de la mano y tiró de mí hacia la puerta. La habitación de mi hermana era grande y la cama estaba al fondo. Tenían la luz de la mesilla encendida, y no creo que con lo entretenidos que estaban, acertaran a vernos. Me asomé, muerta de vergüenza, a ver el espectáculo que allí había montado. Mónica estaba a cuatro patas con el culo hacia la puerta y Carlos detrás de ella de rodillas, follándole el coño duramente. Me impresionó ver el hipnótico balanceo de las tetas de mi hermana mientras ella se retorcía de placer. De repente, Carlos detuvo la embestida y se echó hacia atrás. Se salió de dentro de mi hermana y apareció una polla grande, gorda y dura. Debía tener más o menos 23 cm. Lo siento, no tenía un metro a mano para medírsela.

El trasero de Mónica quedó mirando hacia nosotros unos segundos y Sergio y yo nos fuimos hacia mi habitación al final del pasillo. ¡¡¡Pensaba que nos habían visto!!! Todavía se me ponen los pelos de punta al recordarlo. Me temblaban las piernas, y el corazón quería salirse de mi pecho. Era la primera vez que veía follar a alguien en vivo, aunque sólo hubieran sido unos segundos. Estaba muy nerviosa y a la vez excitada, no se como estaríais vosotros si hubierais visto a vuestra hermana en plena faena con su novio.

Entramos en la habitación y eché el pestillo, para evitar sustos. Sergio me dio la vuelta y me empezó a besar. Yo le notaba alterado, caliente; se ve que a él también le puso cachondo la escenita. Yo estaba bastante húmeda. Entre el baile con Luis y ahora esto, me habían entrado unas ganas locas de follar. Me di cuenta de una cosa, no me podía sacar la imagen de la polla de Carlos y el cuerpo de Mónica sudando de la cabeza. Ahí con su culo en pompa hacia nosotros.

Sergio me sacó la camisa y me arrancó el sujetador, era la primera vez que lo hacía de esa manera. ¡¡¡Estaba super excitado!!!. Mis tetas se quedaron al aire, se tiró hacia ellas y me las chupó ansioso. Me agarraba el culo con fuerza mientras me mordisqueaba los pezones, nos tumbamos en la cama excitadísimos.

- Chúpamela, Marta, chúpamela. -me susurró al oído.

Le bajé los pantalones, y la tenía durísima. Me la metí despacito en la boca y se la chupé. Me la metía y sacaba de mi boca muy despacio, me encantaba hacerlo, sabía que el quería que lo hiciera rápido, pero no quería que se corriera todavía. Además me gusta tener el poder entre mis manos y putearlo un poco. En varios momentos mientras se la chupaba me vino a la cabeza la polla de Carlos. Dios, era enorme.
Noté que Sergio se iba a correr ya y paré en seco. Me la saque de la boca y le dije:

- No te voy a dejar que te corras todavía.

Le notaba muy excitado y no quería que se me corriera en la boca, nunca lo había probado pero no me apetecía en ese momento. Empecé a pajearle la polla con cuidado, me acerqué a su oído y sin dejar de menearsela le susurré con voz de viciosa:

- Fóllame...

Me bajó los pantalones con cuidado, los llevaba muy ajustados, mientras contemplaba el tanga que llevaba puesto. Era uno blanco y nuevo. Decía que le excitaba quitárme la ropa poco a poco. Él no lo sabía, pero a mi también. Yo me encontraba totalmente desnuda encima de mi cama y a él solo le quedaba su mejor camisa abierta, dejándome ver su torso desnudo y depilado.

- No te la quites. Fóllame ya. - le dije.

Se situó encima de mí y colocó su miembro caliente encima de mi coño rasuradito. Esa sensación de la polla caliente y dura segundos antes de follar, justo ahí a la entrada de mi coño todo mojado me vuelve loca. No se hizo de rogar, poco a poco empece a notar como me la metía lentamente...

- Ummmm!!! Que gusto!!!
- ¿Te gusta, eh?
- Siiiii, sigue, no pares.
- ¿Te gusta que te folle?
- Siiiiiii, me encanta!!! Fóllame, cabrón.
- Que buena estás...
- Je, je... Lo sé.
- ¿Viste como se follaba Carlos a tu hermana?, -dijo mientras empujaba
- Siiiiiii, no pares!!!
- Carlos la tiene contenta con esa polla que tiene, ¿la has visto?
- Sii...
- ¿Y te gustaba?

Pero ¿qué era esto?, me estaba preguntando si me gustaba la polla de Carlos. No dudé al contestar para que no parara:

- No, me gusta más la tuya. ME GUSTA MÁS TU POLLA.
- Dime la verdad, -dijo jadeando
- Te he dicho que no... Vamos fóllame, no pares!!!

Sergio seguía encima de mí, me apretaba fuerte las tetas. Sabía que le encantaban mis tetas. Yo sabía que para él follar conmigo, ya era estar en la gloria, pero ese tipo gestos me hacían saberme deseada, y eso no hacía otra cosa que ponerme más y más cachonda.

- Te has puesto cachonda bailando con Luis?
- Noooo...
- Mentirosa, cuando habéis salido él tenía todavía la polla dura.
- ¿¿Qué??
- Pues eso, y tú los pezones...
- Noooo!!! -dije a punto de tener un orgasmo, pensando que la polla de Luis se le había puesto dura...
- ¿Y tú que?, ¿se te ha puesto dura con Mónica?
- Siiii, pero por lo menos lo reconozco...
- Vale, me he puesto un poco caliente, pero era por el alcohol... Vamos no te pares que estoy a punto de correrme...
- Yo no aguanto mas, me voy a correr,
- Siiiii, vamos...

La situación era increíble. Sergio se movía encima de mí como nunca lo había hecho y todavía se oía follar a Carlos y a Mónica al final del pasillo. La imagen de la polla de Carlos, el culo de Mónica, el alcohol de la noche, el baile con Luis, como le rocé con mis tetas, no aguantaba más... Sergio y yo explotamos en un orgasmo bestial...

Podía notar su eyaculación perfectamente. Era un acierto usar la píldora. No me gusta el semen, pero que se corra dentro de mí o en mis tetas me pone muy caliente. Notaba los disparos, me estaba durando el orgasmo más que nunca, ahogamos nuestros gemidos, para que no nos oyeran,...siiiiiiiiiiii!!!!

Se quedó dentro de mi unos segundos y me besó con cariño y ternura, yo podía notar su cuerpo todo sudado y como la sangre me volvía a la cabeza después de semejante orgasmo.

- Ha sido fantástico, cariño. -comentó.
- No ha estado mal... ¿Así que te gusta mi hermana, eh? -le pregunté sonriendo.
- Hombre, no está mal, pero tu estás mucho mejor. Y sólo lo decía para picarte mientras follábamos, ya sabes que es un juego... ¿y tú qué con Luis?
- Ya, lo mismo te digo, es para excitarte.

Siempre hablamos mientras lo hacemos, es una manera de excitarnos, pero no le podía reconocer en medio del polvo que me había gustado la polla de Carlos, además es un pensamiento que tenía que sacarme de la cabeza.

Nos quedamos en silencio abrazados. Ya no se oía nada en la habitación de mi hermana. Nos sonreímos y nos dormimos.

A la mañana siguiente, Carlos ya se había ido. Fui a despedir a Sergio en bata y apareció Sofía en la puerta con mala cara:

- Vaya resaca... -se presentó

- ¿Que tal ayer?, -le pregunte.

- ¡¡¡No vuelvo a beber en la vida!!!

- Siempre dices lo mismo...

- Ya, venía a tomar un café contigo para comentar la noche.

- Jeje, pues no te lo vas a creer...

Al entrar en la cocina, le conté todo lo que había pasado anoche, y en efecto, no se lo creía.

- ¡¡¡Vaya pasada!!!

- Díselo a Luís si quieres, pero por favor, que no se entere mi hermana.

- Tranquila que no le diré nada.

La semana transcurrió sin más sobresaltos antes de irnos de vacaciones. Hicimos las maletas, metimos los bikinis, nuestra mejor ropa para por las noches y lo metimos todo en el monovolúmen de mis padres para ir los seis juntos. Llevaba el coche Carlos, y en hora y media ya estábamos en la playita.

Al llegar hicimos el reparto de habitaciones. La de mis padres, para mi hermana y Carlos; la de mi hermana, para Sofía y Luís y la mía, para Sergio y para mí.

El primer día que llegamos era sábado, salimos esa noche por la zona de Silgar y acabamos en la playa con unas botellas. Hacía una noche muy buena, y cuando ya llevábamos unas copas encima, Sofía propuso jugar al "Yo nunca...".

Yo nunca había jugado, así que explicó el juego, llenamos el vaso y empezó Sofía:

- Por ejemplo, yo nunca me he acostado con más de una persona, sólo con Luís. Ahora los que se han acostado con más de una persona, beben.

Lo hicieron Carlos, Luís y Mónica. Esto se ponía interesante. Era el turno de Luís...

- Yo nunca he chupado una polla, jajajaja!!!

Los tres chicos se partían de la risa y empezaron a chocar la mano entre ellos. Las tres bebimos sonrojadas y sonriendo, mirándonos entre nosotras. De todos modos, creo que aquello no sorprendió a nadie. Era mi turno, probé con...

- Yo nunca le he puesto los cuernos a nadie.

Sólo bebió mi hermana...

- Pero no fue a Carlos... -se apresuró a decir.

- Está bien saberlo. -dijo Carlos

Sólo llevaban 5 meses juntos, así que sonreí y me alegré del resultado obtenido. Así siguió el juego. En menos de una hora ya íbamos ciegos y las preguntas empezaron a desfasar:

- ¡¡¡Yo nunca he visto follar a nadie en vivo y en directo!!!

Nadie bebía; Sofía nos miraba a nosotros y yo la mataba con la mirada...

- ¡¡¡No vale hacer trampas, cerdetes!!! -dijo señalándonos.

- Vale, vale... -bebimos Sergio y yo

- ¿A quien habéis visto, si se puede saber? -dijo Mónica.

Yo me puse muy colorada, no sabía por donde salir. Sergio contestó por mí:

- A un par de salidos, hace un mes en el Maycar.

La bola parece que convenció a Mónica, y yo me besé con Sergio. Así transcurrió el juego, gracias a él descubrimos que Sofía y Mónica habían recibido por el culo de Luís y Carlos. Me sorprendió eso de Sofía, que era la más discreta del grupo, pero con lo salido que está Luís y el buen culo de Sofía, era de esperar...

Descubrimos que mi hermana lo había hecho en una piscina, que me gustaba que se corrieran en mis tetas... Al principio me dio mucho corte, pero el juego era el juego...

Llegamos a casa a las 5 de la mañana con una melopea considerable. Cada oveja se fue con su pareja a su cuarto. Lo que pasó en las demás no lo sé, pero Sergio y yo nos empezamos a desnudar automáticamente nada más entrar en la habitación. Nos metimos en mi cama. Sólo me dejé el tanguita negro, y él se quedó con unos Calvin Klein que le regalé por su cumpleaños. Todo sea dicho, le marcaban bastante el paquete, y no sólo no disimulaban su erección, si no que me daban mucho morbo porque, con ese cuerpo atlético que se gasta mi novio, me recordaba al póster de Ljunberg, un jugador de fútbol que me pone mogollón.

Acostado de lado desde detrás de mí, empezó a sobarme las tetas. Una mano la metió por dentro de mi tanga y pudo ver que yo ya estaba con ganas. Me metió 2 dedos, y yo, ni corta ni perezosa, le bajé un poco el calzoncillo y le agarré la polla tiesa, que desde hacía un rato notaba caliente en mi culo, y se la empecé a menear. Empezaba el partido:

- Vaya con Mónica y Sofía, menudas guarrillas... -dijo Sergio.

- Ya te digo. -sonreí.

- ¿Te imaginas a Luís dándole por el culo a Sofía?

Mientras decía esto, empezó a hacer círculos con sus dedos más y más rápido dentro de mi coño mojado.

- Siiii, y corriéndose dentro de su culo.

- ¿Y tu hermana chupando esa pedazo de polla que tiene Carlos?

- Sigue, sigue, no pares... Dime más cosas...

- Seguro que se traga toda su leche, como Sofía con Luís...

- Siiiii, me encanta... Más...

Con la excitación le estaba haciendo un pajote de campeonato a mi novio, noté que se iba a correr ya.

- Me voy a correr en tu espalda, ¿Quieres?

- Siiiiiii, Por favor, córrete encima de mí.

Nada mas decir esto, empezó a escupir leche. La mayoría empezó a escurrir hacia mi culo y a mi mano también, me excité tanto que cerré los músculos del coño con los dedos de Sergio dentro y con mi culo contra su polla mojada. Cerré los ojos y le dije que me metiera los dedos hasta el fondo mientras me corría. Fue una experiencia nueva, y no estuvo nada mal...


Por las mañanas nos íbamos a la playa a tomar el sol. Nosotras con unos sugerentes bikinis, que pondrían cachondo a todos los chicos que pasasen por la orilla.
Mónica llevaba uno negro, tenía un cuerpo perfecto, se notaba por qué era modelo. Sofía uno azul, pero el mejor era el mío, uno rojo pasión. Me quedaba perfecto, mis tetas parecían que luchaban por salirse de él. Sergio, Luís e incluso el novio de mi hermana, que ya se podía quejar, no podían disimular mirarme el escote, el más descarado era Luís. Me encanta ser el centro de atención y notar como los chicos me miran disimuladamente detrás de sus gafas de sol.
Jugábamos a las cartas, los chicos se ponían ciegos ante los 3 monumentos que tenían delante. Cuando nos levantábamos para ir al agua, ellos disimulaban sus erecciones boca abajo en la toalla. Así se quedaban atrás y comentaban el espectáculo que era ver contonearse nuestros cuerpos yendo hacia el mar.
Éramos muy malas con ellos, les pedíamos que nos echaran crema, cada una a sus respectivos, sabíamos que eso les calentaría. Así matábamos el tiempo, pero el sábado siguiente a la semana de estar allí, pasó algo que cambió mi vida. 
Después de comer, se echaron la siesta todos menos Luís y yo. La costumbre era echarse un poco o, a veces, bajar a la piscina del complejo. Los que no nos echábamos casi siempre éramos Luís, Sofía y yo, pero hoy Sofía estaba descansando para la noche. En contra de lo habitual Luís y yo nos fuimos a la playa, solos, cogimos las cosas y nos plantamos allí en 5 minutos. No sabía lo que me esperaba esa tarde.

- ¡¡¡Esto está hasta el culo de gente!!! -dijo Luís
- Ya, es que la otra playa está un poco lejos...
- Conozco una cala nudista, a 10 minutos de aquí. Por supuesto, no hay que hacer nudismo, no todo el mundo está en bolas. ¿Vamos dando un paseo?

Luís conocía bien la zona, sus padres tenían un chalet cerca. Yo accedí sin pensarlo mucho; quizás el morbo de estar en una playa nudista me empujó a hacerlo. Nunca antes lo había hecho. Si me lo hubiera pedido otro chico, no hubiera aceptado, pero con Luís, ¿qué podía pasar?

Al llegar me sorprendió la poca gente que había. Era una playa pequeña pero acogedora y ciertamente no todos iban desnudos. De hecho poca gente lo hacía. Nos tumbamos a tomar el sol, cuando pasó por delante un nórdico impresionante completamente desnudo. He de reconocerlo, para estar relajado, tenía el aparato muy grande. Me hizo gracia un detalle, sólo llevaba unas gafas de sol.

- ¡Vaya pedazo de polla! -dijo Luís.
- No seas vulgar... -dije como si no me hubiera percatado.
- Ahora me dirás que el tamaño no importa...
- Pues no, lo importante es el cariño... (No me lo creía ni yo misma)
- Pues a mí si me gusta que las tías tengan las tetas grandes.
- Pues Sofía no es que las tenga muy allá...
- Sofía me encanta como es y con ese culo que tiene me vale. Lo que digo es que si pudiera escoger, la elegiría con unas peras grandes, ¡¡¡como las tuyas!!!

Debí de ponerme a juego con mi bikini, roja como un tomate. Sabía que bromeaba, pero yo me pongo roja en cuanto me halagan un poco. Siempre ha habido muy buen rollo con Luís, es muy bromista, y él sabía como ponerme roja como nadie.

- Que por cierto, a ver cuando me las enseñas.
- Pues creo que eso no será nunca, enséñame tú lo tuyo, ¿no te jode?
- ¿El qué?, ¿esto? -dijo apuntando hacia su bañador- Yo te la enseño si me enseñas tus peras luego...
- No seas crío... -dije mientras buscaba el agua como loca para sofocar el calentón- Sabes que me da mucho corte y no es plan de...

Juro que me di la vuelta un segundo para coger la botella de agua de la bolsa y al volverme, ¡¡¡Luís estaba desnudo!!!

- ¿Ves? No pasa nada... -dijo con naturalidad.
- Creo que esto no esta bien. Tápate Luís.

No me di cuenta pero no podía apartar la mirada de su polla, no estaba nada mal, no era como la de Carlos pero sí más grande que la de Sergio, y eso que mi novio no estaba mal dotado. La tenía en semi-erección, mis pezones se pusieron duros al momento.

- Me voy a bañar... -dije acalorada por la situación.
- Espera que voy contigo...

Y vino detrás de mí, en pelota picada, como vino al mundo. Bueno, como vino al mundo pero algo más desarrollado. Ya me entendéis.

- Creo que me tienes que enseñar algo... -dijo con soniquete
- Ni de coña...
- Fuiste tú la que sugirió que te enseñase la polla.
- Es que no puedo, ¿que le digo a Sergio?
- No tienes por qué decírselo.
- ¿Y Sofía?
- Tampoco.
- Pero es tu novia, y mi mejor amiga. Pídeme otra cosa, lo que quieras... -Todavía no sé cómo le pude decir eso.
- Está bien, si no quieres enseñármelas, déjame que te las toque. Ya sabes que el culo te lo he tocado muchas veces, pero las tetas no.
- No puedo, ¡¡¡eso es peor todavía!!!
- Tómatelo como un favor. Las de Sofía son muy pequeñas...

Pegué un suspiro profundo mientras barajaba todas mis opciones. Era Luís, el de toda la vida. Me había tocado el culo muchas veces, pero esto no era lo mismo.

Eran mis tetas, ¡¡¡mis tetazas!!! Sólo de pensarlo me excitaba, pero al pensar en Sergio, no quería hacerlo. Le miré. Allí tenía a mi amigo Luís, ese rubito tan guapo, metido en el agua totalmente desnudo a un metro de mí. Al fin y al cabo, yo también le había incitado.

- Tienes 30 segundos.

Su cara se iluminó. Se acercó, se colocó detrás de mí y cuando me iba a soltar la parte de arriba del bikini...

- ¡¡Espera!! vamos donde nos cubra. Hasta que el agua me llegue por encima de las tetas.
- ¿Aquí te parece bien?
- Sí, recuerda que 30 segundos, ¡ni uno más!
- Vale, tómatelo con calma, que estoy un poco nervioso.
- Yo también, no te jode... ¿O te crees que esto me pasa todos los días?

Me puso las manos en la cintura, las fue subiendo hasta el ombligo, se estaba recreando en su suerte, el muy cabrón. Fue subiendo, hasta que llegó a las tetas. Las rozó suavemente para ponerme los pezones duros. ¡¡¡Como si no fuese suficiente con la temperatura del agua!!!

- Mmmm...
- 30, 29, 28...

Me agarró con cuidado las tetas por encima del bikini.

- Que gusto... -me susurró.
- Venga, date prisa. No me lo hagas pasar mal.

Tiró del sujetador hacia arriba y mis pechos quedaron desnudos bajo el agua. Situó sus temblorosas manos sobre mis tetas duras. Las tocó, amasó, aplastó, hizo círculos, las juntó, las subía y las bajaba, se entretuvo con mis pezones... Con el venir de una ola se pegó a mí, y noté su polla dura y desnuda rozando mi culo por encima del bikini. Una corriente sacudió mi cuerpo, aquello me estaba gustando...

- Te quedan 10 segundos.
- Vale tranquila, déjame un poquito más por favor. Joder, que tetas mas duras tienes, son mejores de lo que pensaba.

Era todo nervios. Mientras me sobaba las tetas me acordaba de mi novio, pero no podía dejarle parar. Lo estaba haciendo de maravilla. Nunca le había puesto los cuernos a Sergio y aquello era lo más parecido. Pensé que por dejarle tocar las tetas no podía pasar nada.

En esto, una ola hace que me caiga un poco hacia atrás. Mi mano derecha se colocó ella sola sobre su caliente y dura verga. Estaba totalmente tiesa y me asusté, eso me hizo reaccionar.

- Bueno, se acabó.

Le quité las manos de golpe y me coloqué el bikini. Sin decirle nada me fui a la toalla, sin mirar atrás. Él tardó un poco más, seguro que se masturbó en el agua, porque salió con la polla todavía morcillota, pero más relajado. Aparte de lo excitada que estaba, en mi cabeza no paraba de pensar en Sergio, era un manojo de nervios. En el camino de vuelta ninguno de los dos dijimos nada.


Esa noche convencí a Sergio de que no quería salir y nos quedamos en casa. Estaba preocupada por lo que había sucedido con Luís, quería contárselo pero no me atrevía. Todavía me duraba la calentura de la playa. Con el recuerdo aún en mi mente del sobeteo bajo el agua, tenía que hacer algo para desahogarme y no sentirme mal. Algo que compensase a Sergio de alguna manera, pero sin que él se diera cuenta de que algo me rondaba la cabeza. Algo que limpiase un poco mi conciencia y quitara la imagen de Luís de mi mente. Al menos, por un espacio de tiempo.

- Túmbate en la cama, y no digas nada. Si no salimos, tendré que compensarte...

Me fui despojando poco a poco de la escasa ropa que llevaba, contoneándome al ritmo de una música que sólo sonaba en nuestras cabezas. Empecé por la camiseta, la estiré despacio hacia abajo, para que Sergio pudiera ver mi canalillo. Sabía que él tenía debilidad por mis tetas, y eso me gustaba, me siento muy orgullosa de ellas.

Vi que Sergio se acomodaba en la cama para ver el show, o quizás era que se estaba excitando. Pegué la camiseta hacia atrás para que se me marcasen todavía más mis pechos y él se pusiera más nervioso. Cómo me gusta jugar con él. Crucé mis brazos por delante y empecé a enrollar la camiseta hacia arriba, lentamente. No llevaba sujetador y mis pezones se habían erguido con el roce. Sergio empezaba a sudar, y ni siquiera le había tocado.

Seguí levantando la camiseta justo hasta la altura de mis rosados pezones, para que se pudiese recrear con la base de mis senos. Lo que habría dado él por tener una cámara de vídeo en ese momento. Desde la cama me miraba, parecía suplicar con sus ojos:

- "Súbetela más, quiero ver tu cuerpo desnudo, y lo quiero ver ya".
- "Está bien" -pensé.

Me despojé completamente de la parte superior, haciendo una leve parada cuando pasaba por la cabeza, para que viera caer mis rizos sobre mis pechos, y que alguno, graciosamente, se metiese por mi canalillo.
Tiré la camiseta al suelo y comencé a masajearme las tetas y a hacer círculos sobre mis pezones. Sin dejar de sobarme la teta izquierda, empecé a chuparme el dedo índice de la mano derecha. Sabía que eso le iba a gustar. Quería que se hiciera una idea de lo que iba a venir después. 

Con el dedo húmedo, comencé a recorrer mi cuerpo en dirección sur. Me metí la mano dentro del short y empecé a acariciarme mis labios y, con los dedos ya húmedos, me froté con cuidado el clítoris. Empezaba a estar verdaderamente mojada. Llegué incluso a jadear con aquella pequeña masturbación. Teníais que verle la cara, tenía los ojos como platos. 

Me abalancé sobre él, con el short todavía puesto, y le besé en la boca con pasión, rozando mi lengua con la suya. Me encanta como me besa, sólo con su lengua ya consigue ponerme a cien. Me estaba calentando demasiado, mis pezones empezaban a dolerme de lo duros que estaban y entendí que era el momento de dirigirme hacia otras partes de su cuerpo, por el bien de los dos. Deslicé mi lengua fuera de su boca, repasando el contorno de su rostro, desde la barbilla hasta llegar a su oreja derecha. Allí le susurré:

- Shhhh, no digas nada, hoy no. No sabes cómo me pones. TE DESEO.

Fui bajando desde su oreja, despacito, chupando su cuello, en dirección al ombligo, desabotonándole la parte de arriba del pijama entre besos. A medida que iba bajando, pude notar como su respiración se aceleraba. Mientras iba bajando, besándole su pecho y sus marcados abdominales, algo se movía bajo mis desnudos pechos. Era su miembro, que empezaba a endurecerse y a palpitar, al ritmo de mi corazón, bajo el pantalón corto de su pijama. Cuanto más abajo iba, más duro, más caliente.

- Parece que alguien necesita algo de cariño por aquí abajo. -acerté a decir con una pícara sonrisa en mi boca.

Comencé a bajarle su pantalón corto, quedando al descubierto su apetecible falo. Soplé sobre su sonrosado capullo, para excitarle más, como haciéndole saber que estaba allí, a sólo unos segundos de metérmela en la boca. Yo le miré, y él me miró. Asentí con la cabeza y empecé a besarle y a lamerle la punta. 

Sentía que quería que se la comiera ya, pero iba a hacerme desear un poquito más. Extendí mi lengua y empecé a escribir con mi saliva una W sobre el cuerpo de su pene. Primero hacia abajo, luego hacia arriba, otra vez hacia abajo y, finalmente hacia arriba, terminando en el orificio de su glande. Parecía desesperado, pero al mismo tiempo estaba disfrutando viendo como su novia lo llevaba hasta límites insospechados. 

Coloqué mi cabeza sobre su miembro erecto, abrí la boca y descendí, metiéndome los 17 cm. de polla de mi novio hasta el fondo, muy despacio, eso sí. Puede parecer difícil, pero si colocas bien la lengua y la garganta, puedes meterla hasta el fondo y seguir respirando por la nariz. Sentir su verga caliente dentro de mi boca es una sensación sin igual. Ya no lo iba a desesperar más.

Empecé a comer su polla de arriba a abajo, acompañando con la mano a mi boca en el movimiento. Aquello nos estaba gustando a los dos y ambos lo sabíamos. En apenas un minuto, Sergio estaba casi a punto de explotar, pero aquello no había terminado. Saqué su pene de mi boca y lo coloqué entre mis jugosas y perfectas tetas. Con mis manos junté mis pechos y sujeté su miembro por delante para seguir con el movimiento de vaivén. Él estaba a punto y yo quería que se corriese en mis tetas. Era algo que me encantaba y él lo sabía.

- Sergio, me voy a tumbar y me vas a follar las tetas. Quiero que te corras en mis tetas. Quiero que te corras ya.

Aquél día en la playa me había cambiado. ¡¡¡Le dije a Sergio que se hiciera una cubana con mis tetas y que se corriera en ellas!!! Estaba irreconocible, lanzada, pero era lo que necesitaba en aquel momento, y así se lo hice saber.

Sergio empezó a temblar de excitación y, junto a un leve gemido de alivio, soltó todo su amor sobre mí y sobre mis tetas.

- Cariño... -dijo jadeando- Es, con diferencia, la mejor mamada que me han hecho en la vida.
- Lo sé... -sonreí.
- Te quiero, mi amor.
- Yo a ti también.

Aquella imagen de Sergio corriéndose de aquella forma en mis tetas, no se me borrará de la cabeza nunca en mi vida. Creo que hasta tuve un pequeño orgasmo cuando explotó en ellas y vi venir el chorro hacia mí. Fue fantástico. No volví a pensar en Luís en toda la noche.

Al día siguiente, era domingo, estaban todos machacados de la fiesta de la noche anterior, excepto Sergio y yo, que habíamos dormido como troncos, tras una de las mejores noches de mi vida, sexualmente hablando. Sergio y yo salíamos por la puerta del piso, dispuestos a comer en la playa, cuando se levantó Luís y dijo que se venía a comer con nosotros. Preparamos unos bocadillos más y salimos.
Al llegar, me sentí extraña teniendo a Luís y a Sergio juntos, sobre todo después de todo lo que había pasado el día anterior. Me levanté a darme un baño antes de comer, Luís vino también, pero Sergio se quedó en las toallas.

- Marta, perdona por lo del otro día. No quiero que estemos así, sin hablarnos.
- No pasa nada, ya lo tengo olvidado.
- Mentira, que sigues sin dirigirme la palabra.
- Es que me da un poco de corte, no sé como reaccionar todavía.
- Pero si no pasó nada, mujer. Fue un juego.
- Ya lo sé, pero me tocaste las tetas, ¡¡¡mis tetas!!!
- No volveré a hacerlo.
- Eso ya te lo digo yo.
- ¿Podemos seguir siendo amigos?
- Por mí está todo olvidado. No voy a dejar que esto afecte al grupo.

Estábamos nadando, y con el mar de fondo, nos alejamos un poco de la orilla. Siempre había poca gente en la playa a la hora de la comida, pero estábamos bastante lejos, porque apenas veíamos a Sergio en las toallas. De todos modos, todavía hacíamos pie. Luís se acercó y me dio un cachete cariñoso en el culo.

- ¿Ya estamos otra vez? -le pregunté visiblemente enfadada.
- Creí que habíamos quedado en que todo sería como antes, sin malos rollos y con cachetes en el culo.
- Es que todavía está todo muy reciente.

Luís me cogió la mano y se la acercó a su culo.

- ¿Lo ves?, no pasa nada, tontina.
- Si ya, pero...
- Pero nada.

En esto me seguía sujetando la mano en su culo. Era un culo pequeño pero estaba bien duro.

- Apriétalo, sin miedo.
- No está mal... -le dije apretando un poquito y sonriendo.

Me agarró la mano y me la puso en su paquete. Yo intenté retirarla, pero él era más fuerte que yo. La cogió con fuerza, pero sin hacerme daño, y me puso la mano sobre su polla de tal forma que no me dejaba quitarla.

- Tócamela, Marta.
- Esto está yendo muy lejos, Luís...
- TOCA, es la única forma de arreglar esto.

Lo dijo como intentando convencerme. Otra vez apreté un poco y la noté a través del bañador. No quería seguir con aquello. Aunque no hubiera tenido novio, todavía estaba Sofía, y ella era mi mejor amiga...

- Venga, vale ya, por favor. -dije.

Salimos del agua y comimos los tres juntos con tranquilidad y conversando sobre tonterías para pasar el rato. No pasó nada más...

...hasta el jueves por la noche.

Ese jueves salimos todos al "cine" del pueblo, el típico cine donde ponen películas que hace años que están en DVD. En la entrada, pasó lo de siempre, división de opiniones.

Carlos y Sergio querían ver una de acción y Luís y yo queríamos ver "Lucía y el sexo". Sergio ya la había visto con unos compañeros de clase y Mónica y Carlos también. Sofía iba a entrar con nosotros pero se quedaba sola Mónica, así que decidieron ver "Gente pez".

Yo estaba acostumbrada a ir sola al cine con Luís, porque, el verano pasado, Sofía estuvo trabajando en unos cines en Santiago y, a veces, íbamos a buscarla. Como siempre salía a las mil, nos colaba en una sesión golfa para hacer tiempo hasta que ella terminase.

Entramos en la sala Luís y yo, pero esta vez había algo distinto. Recuerdo que no había mucha gente, dos o tres parejas desperdigadas por la sala.

- Otra vez solos... -dijo Luís.
- Ya... ¡vaya coincidencia!

Empezó la película. No soy crítica de cine, pero la verdad es que nos defraudó bastante. A media película, Luís me pasó el brazo por los hombros. No le dije nada, la verdad es que no le di importancia. Todo volvía a ser como antes, ¿no?
La película no era gran cosa, pero alguna escena que otra no estaba nada mal. Sobre todo las escenas de sexo.
Me empezó a acariciar la cara, le dejé hacer, era un simple gesto de amigo. Me puso una mano en la pierna, aquello empezaba a ser mucho y se la retiré.

- Quieeeeto.

Los protagonistas empezaban a follar en la pantalla y yo me empecé a calentar. A los cinco minutos, Luís volvió a poner su mano en mi muslo y empezó a deslizarla suavemente. Con el dedo índice de la otra mano, empezó a acariciarme la barbilla, luego los labios, luego la nariz, todo muy suave. Otra vez lo posó en mis labios. Yo le besé la punta del dedo, lo introdujo un poco en la boca, tocó mi lengua, lo volvió a sacar, me estaba poniendo muchísimo. En eso apareció la mejor escena de la película para mi gusto. Aquella en la que la niñera, una chica joven, le cuenta al protagonista que su madre era actriz porno, y que ella, para excitarse, veía sus películas y se masturbaba en el sofá imitando las posturas de su madre. Esa escena de la madre chupando una polla en la tele y ella a 4 patas en el sofá chupando un consolador de goma, luego cabalgando sobre él y el novio de la madre viéndolo todo...

Aquello fue mucho para los dos, Luís subió su mano derecha y me la puso en una teta. Empezó a apretar como él sabía. Con su mano izquierda, volvió a meterme el dedo en la boca. Yo se lo besé. Lo introdujo más y más. Ya lo había metido entero y lo movía dentro. Yo se lo chupaba. Madre mía, no pude evitar pensar que estaba chupando su polla. Aquella polla grande y morena que me había hecho tocar bajo el agua.

Ya no era consciente de lo que pasaba, no podía controlarme. Se me habían desatado los infiernos. Mis bragas negras estaban caladas.

Luís metió sus manos dentro de mi camisa de cuadros y me tocó las tetas. Ni siquiera se molestó en desabrocharla. Con aquél sofocón, no pude evitar el soltar un leve gemido, lo cual hizo que Luís no sólo no parase, por miedo a ser descubiertos, ¡sino que insistió!

Dios... Tenía los pezones duros. Sin casi darme cuenta, cogió mi mano y se la puso en el paquete. La tenía durísima, pero esta vez no aparté la mano. ¿Realmente deseaba que pasara aquello?
El novio de mi mejor amiga se desabrochó la bragueta y me puso la mano sobre los calzoncillos, una descarga eléctrica me recorrió la espalda, ¡¡¡estaba temblando!!!
Me volvió a meter la mano por dentro de la camisa y el dedo en la boca. Yo se la acaricié despacio, todavía por encima del slip. La tenía realmente dura.
Suavemente, metí la mano en su ropa interior y se la agarré.

¡¡Tenía la polla dura de Luís en la mano!!

Los dos seguimos viendo la película sin parar de tocarnos. Bueno, mirando la pantalla. Me desabrochó el botón de mis vaqueros y, sin cortarse un pelo, deslizo la mano que había tenido en mi boca hacia mi coñito afeitado. Lo tocaba despacio con sus dedos humedecidos por mis jugos. Parecía como si estuviese tocando el piano. Do-Re-Mí... que gloriosa melodía. Se debió de dar cuenta de que aquello me estaba gustando y bajó un poquito más la mano y llegó a la entrada. Estaba empapada. Yo, mientras, se la meneaba muy despacio, no era plan de dejar aquello olvidado. Nos miramos un segundo a los ojos.

- "No puedo creer que esté haciendo esto contigo". -pensé.

Luego volvimos a mirar a la pantalla. Él, como si tal cosa, subió a mi botoncito. ¡No podía más! La imagen de su polla en mi mano hacía que me calentara más todavía. Era la primera que tocaba aparte de la de Sergio. Mi respiración aceleraba por momentos.

- Levanta tu culo un segundo. -ordenó.

Pegó un tirón y me bajó los pantalones y las bragas hasta las rodillas. Ahora que lo pienso, estaba desnuda en un sitio público. Menos mal que en aquella sala no había casi nadie, porque nuestro show empezaba a ser más interesante que la peli.

- Marta, ¿me la chupas un poco? -espetó.
- Ni de coña, eso es mucho. -respondí agitada.
- Vamos, sólo un poco, sólo la puntita. Quiero ver como me la chupas.

Dudé qué hacer. Ante mi no-respuesta, Luís me sujetó por mi rubia coleta y empezó a llevarme la cabeza hacia su polla.

- Sólo la puntita, ¿eh? -dije girándome hacia él, cuando ya estaba a escasos 10 cm. de su polla.

Saqué mi lengua y le repasé la puntita despacio, sin metérmela en la boca. Mmmm... Aquella polla estaba realmente deliciosa. Un poco salada y húmeda. Casi me apetecía ya más a mi chupársela que a él...

¿Qué estaba haciendo? Había perdido el control.

Me acomodé un poco para realizar la acometida y me la metí hasta la mitad, sin miramientos. Él ahogó su gemido con la mano. Jugué con mi lengua sobre su capullo, ya dentro de mi boca.

Luís mientras me acariciaba la espalda. La fue bajando hasta mi culo desnudo, buscando el tesoro de mi entrepierna. Desde allí acarició la entrada de mi coño. Con la impresión cerré durante un instante las piernas, aprisionándole la mano. Estuve a punto de correrme. Me acariciaba el culo con la palma al mismo tiempo que jugaba con su dedo en mi pequeño agujerito. Comprobé en mis carnes que Luís realmente sabía lo que hacía, Sofía no había mentido.

Yo seguía chupándosela de arriba a abajo. Me la sacaba y me la metía en la boca. Estaba descubriendo que el poder de la imaginación podía hacerme sentir placer mientras chupaba aquel rabo. Lo hacía sin mano, con ella. Estaba a puntito. Me encanta que mi novio me la meta hasta el fondo cuando me voy a correr. Me gusta sentirlo dentro de mí mientras me retuerzo de placer.

En esto noté que me ve venía. Como si de mi coño se tratase, me metí la polla entera en la boca, me rozó la garganta. Empecé a gemir como una loca con su deliciosa polla en mi boquita. Luís sabía que estaba estallando y, de repente, ¡¡¡me introdujo el dedo pulgar de golpe en el culo!!!

- ¡¡¡¡¡¡Mmmmmmmmmmmmmmm!!!!!!

Sentí como nos tensamos los dos. ¡¡¡NOS CORRIMOS A LA VEZ Y ÉL LO HIZO EN MI BOCA!!!

- SIIIIIIIIIII, MARTA, ME CORRO EN TU BOCA, ¡ME CORRO!

Mientras me corría, Luís no dejo de acariciarme el clítoris con su dedo corazón sin sacar su dedo pulgar de mi culo. Fue magistral. La mejor corrida de mi vida sin llegar a ser penetrada. Bueno, al menos por el coñito.

Todo mi cuerpo se estremeció y su dedo gordo quedó prisionero en mi culo. Cerré los ojos jadeando, mientras notaba como Luís se vaciaba en mi boca. Me corrí patas abajo. Mi coño parecía un grifo abierto.

Notar su explosión en mi boca fue muy fuerte. Era la primera vez que lo hacían. Y ni era mi novio, ni me había pedido permiso. Un disparo, dos, tres, cuatro. ¡¡¡Qué impresión!!!

Tenía la boca llena de semen, no me creía que pudiera haberlo aguantado. Ni era tan asqueroso, ni estaba tan mal. Era un poco amargo, con un regusto salado. He de decir que esta primera impresión no me dejó un mal sabor de boca.
Necesitaba respirar, me faltaba el aire. Sin darme cuenta, me tragué el semen que pude, el resto lo escupí. Me levanté de su polla todavía jadeando. Él logro recuperar su dedo y sacó la mano de mi coño.

Le di una torta, no sé muy bien por qué. Me atusé un poco el pelo, me subí mis braguitas y mi pantalón de las rodillas y salí corriendo hacia el baño. El resto del grupo no podía verme con aquellas pintas.

Entré a la sala otra vez, ya arreglada. Cuando llegué al sitio, Luís estaba con una cara de satisfacción tremenda. ¡¡¡Todavía no se había guardado la polla!!! Estaba viendo la película como si nada, con su falo recostado en su vientre. Yo me senté en mi butaca y esperamos al final de la película.

Los demás no notaron nada. Dijimos que la película había estado muy floja, que mejor haberse quedado en casa. Antes de besar a Sergio, me comí unos cuantos caramelos de menta para quitarme el sabor salado del esperma de la boca.

En el camino a casa, entre risas, Luís se me quedó mirando y me guiñó un ojo. Yo simplemente sonreí.

¿Qué me está pasando? Estoy segura de que quiero a Sergio, pero ¿y Luís? ¿Qué siento hacia él?

Mi relación con quien había sido mi mejor amigo desde la infancia, ¿se había ido al garete o había mejorado? Por un lado, sentirme deseada es algo que me encanta, pero por el otro no quiero herir a mi novio. Él no soportaría enterarse de la historia del cine. 

¿Y Sofía? ¿Qué iba a pasar con ella? Y si un día me cuenta un detalle íntimo sobre Luís, ¿qué le voy a decir?

El piso de la playa se hacía muy pequeño para mí. Luís ya no era el de antes, sus cachetitos ya no eran inocentes y juguetones. Ahora aprovechaba cualquier momento a solas en la casa para meterme mano sin pudor. Yo me resistía al principio para que desistiera, pero en el fondo me gustaba tenerle cerca. Si nos quedábamos a solas después de comer, no dudaba en acariciarme por todo el cuerpo. Sabía como ponerme a tope. Yo le suplicaba que no lo hiciera, por el bien de todos, pero el riesgo a ser cazados lo hacía todavía más excitante. A él le gustaba jugar… y a mí también. 

Luís sabía que me tenía pillada, que tenía que mantener la boca cerrada. Si alguien se enteraba, se fastidiarían las vacaciones, el grupo y toda mi vida. ¿Qué importaba si jugueteábamos a escondidas? Él quería a Sofía, yo a Sergio… Sólo era sexo. 

Por suerte el mes llegaba a su fin y mis padres comenzaban las vacaciones, así que tuvimos que volver a Santiago. Los días de desfase habían terminado. ¿O no…?

Con mis padres en Sanxenxo, Mónica y yo nos quedamos solas en nuestra casa y Carlos se dejaba caer por las tardes para ir a la piscina de la urbanización con mi hermana, y solía quedarse a dormir. 

Los fines de semana, Mónica trabajaba de azafata de una bebida de ron dominicano en las discotecas de Santiago. Ya sabéis, esas chicas en bikini detrás de un stand repartiendo merchandising, que te dan regalitos cuando te tomas una copa de su marca. Siempre traía llaveros, camisetas, linternas y demás parafernalia publicitaria.

El primer viernes de Agosto ocurrió algo que no olvidaré nunca. Sergio se había ido con sus padres a una regata a Portosín y Mónica tenía que irse a trabajar. Para que no me quedara sola, Carlos se ofreció a pasar la noche en casa.

Carlos era y es muy fuerte, su presencia me tranquilizaba bastante y agradecí que se quedara a dormir, no fuera a ser que esa noche ocurriese algo inesperado. Y ocurrió… vaya si ocurrió…

A eso de las doce de la noche, poco después de que mi hermana se marchase, alguien llamó a la puerta.

- ¡Ya voy yo! -se ofreció

Abrió la puerta y de la oscuridad aparecieron dos siluetas.

- ¡Qué pasa chavalote! -apareció Luís
- ¡Hola! -saludó Sofía

Al parecer, Carlos los había invitado a ver una película con nosotros y, para hacerlo más ameno, Luís se había traído unas botellas de buen vino y una bolsita de maría.
La noche iba bastante bien. Risas, chistes, una copita por aquí, otra copita por allá. Mientras Luís liaba unos porritos, Carlos puso la peli que echaban en Canal+ por el satélite. La verdad es que entre las copas y el ambientillo que ponía la maría, poco caso le hicimos a la tele y seguimos de cháchara recordando hechos de cuando aún estábamos en el Colegio.

Sin darnos cuenta la peli se había terminado y había empezado una porno.

- Jejejeje, ahora empieza lo bueno. -rió Carlos. Luis sonrió.
- Mira que sois salidos… Quita eso, anda. ¿No ves que a Sofía le molesta?
- Por mi no pasa nada, -dijo Sofía dándole un trago a su copa de vino- Vamos a verla un rato, que creo que esta noche nadie nos va a decir nada.

No era la primera vez que veía una peli porno, pero tal y como estaba el ambiente entre Luis y yo no me parecía lo mas apropiado. Fui a la cocina a llamar a Sergio, pero tenía el móvil apagado. Debía de estar durmiendo. Cuando volví al salón estaban los tres recostados en el sofá de tres piezas. En la pantalla, una francesita de unos 18 añitos, rubia y de coletas, estaba siendo follada por su primo, mientras ésta se la chupaba a su novio, cómodamente sentado en un sofá. Desde mi posición en la puerta de la cocina, pude ver como a la chica se le corrían los dos simultáneamente en la cara a la vez que con su lengua acariciaba el glande de uno de los actores.

- Hay que ver cómo la han puesto… -dijo Luis
- Vaya pedazo de puta. -dijo Sofía.
- ¿Qué pasa? ¿Es que Luis nunca se te ha corrido encima? -dijo Carlos.
- … 

Sofía no llegó a contestar, porque mientras decían esto, apareció un actor con una polla enorme, realmente grande.

- Eso es una polla, y no lo vuestro -espetó Sofía acalorada por el comentario previo.
- Pues Carlos no tiene nada que envidiarle a ese… -dejó caer Luís.
- ¿Ah sí? -preguntó Sofía, interesándose por el tamaño del miembro de Carlos.
- Hombre, Luís, tampoco es para tanto…
- ¿Cómo que no es para tanto? Anda, enséñasela a las chicas.
- Oye, oye, más despacio. Si quieres ver una polla mira la tele. -dije yo.
- Por mí que no se corte… -dijo Sofía entre risas
- Venga, hombre, sácala, ahora no me dejes quedar mal… -dijo Luis
- Es que... -dijo Carlos, señalándome con la mirada.
- Si es por Marta, créeme que a ella no le importa… -dijo Sofía

Sofía sabía que yo ya le había visto el cipote a Carlos mientras se follaba a Mónica, el día que los cazamos al volver de salir de marcha.

- Serás… A mí me da igual, él verá lo que se hace... -le contesté.
- Bueno, bueno, si me lo pedís así…

Mientras decía esto, Carlos se bajó los vaqueros y los calzoncillos y se sentó sobándose la polla con la mano, para que acabara de ponerse tiesa del todo. La tenía enorme y dura. Más de lo que yo recordaba.

Yo no podía creer lo que allí estaba pasando. El alcohol y la maría no ayudaban precisamente, y la cosa fue a más. Luis se levantó del sofá y sentó a Sofía al lado de Carlos. 

- Mírala bien, ¿que decías?
- Si que es grande, si…
- Si quieres puedes tocarla -ofreció Carlos.
- ¿Puedo? -preguntó Sofía a Luis.

Luís, conocedor de todo lo que habíamos hecho en Sanxenxo, miró hacia mí y preguntó:

- ¿Tú qué dices Marta? ¿Le dejo o no?
- Ay, a mí no me preguntes, haced lo que queráis…

La escena me sobrepasaba, por supuesto que quería ver cómo se la tocaba, aquello era morboso, estaban realmente pasados de vueltas y yo estaba caliente de verdad.

Carlos se la estaba sobando ante la atenta mirada de Sofía. Luís se sentó en el sofá pequeño y desabrochándose el pantalón, aceptó:

- Venga, tócasela si quieres.
- Esto no me lo pierdo… -dije yo, sentándome en el reposabrazos del sofá al lado de Carlos.

Sofía estiró la mano y le agarró la polla con suavidad.

- Mmmm… Está dura y caliente -afirmó.
- Muévela un poquito… -pidió Carlos visiblemente excitado.
- Joder, qué listo… -dijo Sofía, mientras empezaba a meneársela despacio.
- Vaya con mi novia -dijo Luis introduciéndose la mano en el pantalón.

Supongo que, conociendo a Luís, aquella mezcla de excitación y celos le puso a mil. Tanto que él también se la sacó y empezó a meneársela allí, delante de todos.
Sofía le miró y no sólo no paró, sino que empezó a masturbar con algo más de intensidad a Carlos sin dejar de mirar cómo Luís se la cascaba. Yo estaba acaloradísima. Se notaba que a Sofía le estaba gustando sentir la enorme polla de Carlos en su mano y ver cómo su novio disfrutaba con la escena.
La mano de Sofía bajaba y subía agarrando las pieles de aquel enorme falo. Carlos cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás. Estaba gozando del momento. Yo ya hacía rato que tenía ganas de marcha. Tenía la polla de Carlos totalmente empalmada a medio metro de mí y, detrás de Sofía, a Luís meneándosela mientras nos miraba a los tres.

Volví un instante mi vista hacia la televisión y comprobé que lo que estaba presenciando allí en directo era bastante mejor que aquella película francesa. Ante mi distracción, Sofía me agarró la mano y me la colocó ¡¡¡encima de la polla de Carlos!!!

Un escalofrío recorrió mi espalda

- Marta, ¿a que nunca has tocado una polla como ésta? -preguntó mi amiga.

Estaba bastante excitada, pero aquello sobrepasaba nuevamente los límites, era el novio de mi hermana. Retiré mi mano como si el pene de Carlos quemase.

- ¿Que creéis, que es esto un juguete? -preguntó Carlos sonriendo.

Sofía se la agarró de nuevo y se la empezó a menear otra vez, lentamente.

- Por supuesto que no, estas cosas hay que tratarlas con mimo… -dijo Sofía.

Mientras Luis seguía emocionado viendo toda la escena:

- Anda, Sofía, cáscasela como tú sabes. -ordenó Luis.
- ¿Así, cariño? -dijo Sofía, mientras aceleraba el ritmo de la masturbación.
- Mmm… Sí, así, corazón, como si me lo hicieses a mí.

A Carlos le empezó a brotar un liquidillo transparente de la punta del capullo. Con una mano, Sofía le acariciaba el pecho a Carlos, y con la otra le acariciaba muy lentamente la polla.

Ante la sorpresa de todos, Luis se levanta y se planta delante de mí con la polla tiesa y dice:

- Toma Marta, toca esta si quieres, que no quiero que te aburras.

Yo no daba crédito a lo que ocurría. Mi mejor amiga haciéndole una paja al novio de mi hermana, y su novio me pedía que se la tocara allí delante de ella. La tentación era muy fuerte. Sofía me miró sonriendo, sin dejar de pajear a Carlos.

- Vamos, tócasela, que no muerde… -indicó.
- Es que… Esto me parece muy fuerte…-traté de reprimirme en contra de mi propia voluntad.
- Es que nada. Si él me deja que se la toque a Carlos, yo te dejo que se la toques a él. -contestó Sofía.

Estiré mi mano derecha tímidamente y empecé a masturbarlo despacio mientras él seguía de pie. Luís me tomó del brazo y me sentó junto a él en el otro sofá para que los dos pudiésemos seguir viendo la escena mientras yo se la cascaba. Ni corto ni perezoso, Luís extendió su mano y empezó a acariciarme las tetas por encima de la camiseta. Sofía se dio cuenta de que Luis empezó a sobarme y no dudó en reaccionar ante el atrevimiento de su novio.

- Sigue, Sofía, ¡qué bien lo haces, joder! -exclamó Luís.
- ¿Ah, sí? Pues a ver qué te parece esto…

Sin mediar más palabra, Sofía se agacha y empieza a chuparle la polla a Carlos. Luis miró la escena, como si de una película X se tratase, y me sonrió.

Era muy excitante ver a Sofía chupando ese pollón una y otra vez a escasos metros de su propio novio. Carlos se retorcía de placer en el sofá. Sin comerlo ni beberlo, pasó que le tocaran la polla por simple curiosidad, a que una tía muy atractiva, con su novio presente (con el morbo que eso tiene que dar), se la comiese de una manera espectacular.

Aquello empezó a salirse de madre y Carlos agarró a Sofía por el pelo y empezó a introducirle y a sacarle la mitad de la polla en la boca.

De repente, Luis metió la mano por dentro de mi camiseta y de un tirón me quitó camiseta y sujetador, dejando mis hermosos senos a la vista de todos.

- ¡Mira Carlos, que tetazas tiene tu cuñada! ¿A que son unas tetas de impresión? -gritó Luis.

Mientras lo decía me las amasaba ante la atenta mirada de la otra pareja. El calentón era máximo, tenía los pezones como puntas de lanza. Luis me levantó de mi asiento y comenzó a frotarme el culo con su paquete sin dejar de sobar mis tetazas. Con toda aquella excitación, no noté como echándose hacia delante me desabrochó el pantalón con una sola mano. Paró un instante de sobarme y me lo bajó junto con mis bragas y ¡¡¡empezó a chuparme el culo!!!

Nunca me lo habían hecho, pero si llego a saber lo placentero que es, se lo hubiera pedido a Sergio mucho antes.

El muy cabrón empezó a meterme la lengua en el culo mientras yo me retorcía de placer. Era maravilloso, ver como la polla de Carlos entraba a través de la boca de Sofía y se metía en mi culo en forma de lengua.

Sofía, se giró un poco sin dejar de chupar, me sonrió y me guiñó un ojo. Supe que algo se cocía en su mente calenturienta. Dejó de chupar, se incorporó y se subió la mini falda dejando al aire su coñito afeitado, pues no llevaba ropa interior.
Se sentó encima de Carlos y colocó su verga entre sus piernas, quedando por delante de su coñito. Empezó a mojarle la polla con sus húmedos labios ante la mirada atónita de Luis, que había dejado de chuparme el culo al ver levantarse a su novia e intuir lo que iba a hacer.

- ¿Pero qué haces? ¿Te lo vas a follar?
- Lo siento Luis, pero estoy empapada. Después de tanto chupar, a mi coñito le ha entrado el hambre, y quiero notar esta polla dura dentro de mí…
- Yo, Luis... -musitó Carlos.
- Tú nada… Si mi niña quiere follar, ¡te la follas!

Ante la orden de su amigo, Carlos colocó la polla en la entrada de Sofía, al tiempo que esta se levantaba un poco para que entrase mejor. De un golpe, Sofía se dejó caer lentamente sobre la polla de Carlos ante nuestra atenta mirada. Entró entera, suave como un cuchillo entra en la margarina.

- ¡AHHH! ¡Qué gusto! -gimió Sofía.
- Venga, empieza a moverte, para que estos dos vean como me follas… -imploró Carlos.

Sofía se movía de maravilla, Carlos la sujetaba de los cachetes de su gran culo y la ayudaba a cabalgar sobre su polla. Ella apoyó su cabeza en su pecho y mirando hacia nosotros mientras montaba dijo:

- Poneros a follar, que yo también quiero ver como folla mi novio.

Luis me tumbó sobre el sofá, me abrió de piernas y me colocó la polla en el coño y me preguntó:

- ¿Quieres que te folle?
- Sí, por favor…
- Dímelo más alto, que te oigan Carlos y Sofía
- Sí, fóllame, quiero que Luis me folle. ¡Venga, métemela ya!
- Dios, cómo me ponen esas tetas de puta que tienes…
- ¡Siiiiii, fóllame, fóllame como a una puta! -grité.

Me la metió entera de golpe, pude notar como su capullo tocaba en el fondo. Mi coño empezó a chorrear, y me empezaron a temblar las piernas.

- La muy puta, se va a correr antes que yo… ¿Te vas a correr con sólo metértela? De eso nada, te voy a follar bien follada.

Luís se movía con violencia encima de mí, pero no me hacía daño, al contrario, me producía un enorme placer. Sus huevos rebotaban en mi coño. Aquello me estaba encantando, cuando, de pronto, Carlos empezó a correrse mientras Sofía jadeaba como una loca.

- ¡Me corro, me corro…! -anunció Carlos.
- ¡Yo también, córrete conmigo! -suplicó Sofía.

Luis paró un momento de follarme, los dos miramos. Sofía cabalgaba con brutalidad sobre la polla de Carlos. Tenía que estar haciéndose daño. Sofía cerró las piernas en clara señal de que le sobrevenía el orgasmo. Los dos dejaron de respirar por un instante y Sofía empezó a gemir:

- ¡Sí, échamela toda en el coño!
- Tómala, toda tuya. ¡¡¡AHHH!!!

Se estuvieron corriendo durante 15 segundos por lo menos. Cuando Sofía recuperó las fuerzas, sacó de su entrepierna la polla de Carlos y se acarició el clítoris con su capullo todavía hinchado. Se deslizó hacia el suelo y se sentó a los pies de Carlos. Abrió sus piernas hacia nosotros y empezó a tocarse.

- Ahora te toca a ti Luis. -dijo mientras se acariciaba el clítoris con la punta de sus dedos.

La leche de Carlos brotaba levemente de su coñito a la vez que se tocaba. Luís volvió a empujar dentro de mí. Intenté disfrutarlo, pero sabía que en el fondo se estaba imaginando con Sofía. En cinco o seis acometidas, Luís se tensó y vertió su semen dentro de mí. Ver como Carlos se corría dentro de su novia le había dejado a punto.

- ¡¡¡Sí, me corro en tu coño Marta, me corro!!!

Yo lo agarré por el culo y provoqué que me la clavara hasta el fondo para notar su leche bien adentro. Pude notar perfectamente como se me llenaba el coño de semen.

- ¡¡¡Sí, lléname el coño con tu leche, cabrón!!!

Estaba muy caliente, pero todavía no me había corrido. Luís se salió de dentro de mí y se fue al suelo a besarse con Sofía. Me había dejado completamente calada, el coño me ardía y necesitaba una manguera que apagara mi fuego interior. La leche de Luís se me escurría hacia el culo, pero necesitaba esa polla otra vez dentro. Iba a quedarme con el mayor calentón de mi vida.

Por suerte, la película porno no había terminado, y empecé a masturbarme con la leche todavía dentro de mí. Tenía las tetas duras, me ardían hasta los pezones. Con mi mano no bastaba.

- Mira ésta, -dijo Carlos.- todavía tiene ganas de marcha.
- Es que la he dejado a medias. -dijo Luis.
- Acaba de follártela. -ordenó Carlos.
- ¡¡¡Sí, hombre!!! ¡¡¡Otra vez!!! -dijo Sofía oponiéndose a esa idea.

Parecía que a Sofía se le había bajado el calentón de golpe. Claro, como ella SÍ se había corrido…

- Las novias mandan… -se excusó Luis.- Fóllatela tú…
- ¿Estás loco? ¿Cómo me voy a follar a la hermana de mi novia?
- Pues creo que de la misma forma que te has follado a la mía. Metiéndosela en el coño.

Se estaban rifando quien me iba a follar. Yo seguía masturbándome, intentando correrme. Necesitaba acabar con aquella agonía.

- Venga, fóllatela. ¿No ves que está a puntito? -dijo Sofía riéndose.
- Fóllatela, que tú te la puedes cascar hasta tres veces seguidas. -dijo Luís.

Yo seguía oyendo la discusión, estaba a puntito de correrme. Me metí 3 dedos hasta el fondo del coño.

- ¿No quieres que te folle? - me preguntó Sofía.
- …

Sólo de pensar en aquella polla taladrándome, se me derretía el coño de gusto. Sofía se levantó del suelo y empezó a meneársela otra vez a Carlos, muy lentamente, sólo para provocarme.

- ¿Seguro que no quieres ésta? Está dura y caliente otra vez… -dijo Sofía.
- Chúpasela otra vez Sofía, ya verás como esta putita se dispara. -dijo Luis.

Sofía le empezó a chupar la punta mientras se la seguía meneando. Carlos no veía ya a la hermana de su novia, veía a una putita de 23 años totalmente desnuda, con unas tetas impresionantes, que suplicaba por una polla que terminase con su agonía.

Carlos se levantó y se dirigió hacia mí.

- ¡¡¡Se la va a meter, se la va a meter!!! -chilló Luis.

Carlos se recostó sobre mí, me colocó su polla tiesa justo a la entrada del coño. Me miró fijamente a los ojos, pero no se atrevía.

- ¡¡¡MÉTEMELA!!! -le grité agarrando su duro culo con mis manos.

No era momento para dudar. De un golpe me la metí y creedme que entró hasta el fondo. Se me nubló la vista, perdí hasta el conocimiento del gusto. Había muerto y estaba en el cielo. Aquella polla majestuosa, larga y dura, se movía en mi coño como los ángeles. En pocos segundos me corrí chillando como una loca:

- ¡¡¡SIII, ME CORRO, ME CORRO!!!

Carlos no se había corrido y seguía empujando como un toro. De pronto, me vino otro orgasmo, y otro, y otro.

- ¡¡¡AHHH, AHHH, MÁS!!! -gritaba mientras me corría.

Con el quinto orgasmo, mi coñito dijo basta.

- Para, para, me duele… -supliqué
- Yo aún no me he corrido… -dijo Carlos totalmente excitado.
- ¿Y que quieres que haga? -pregunte sonriendo, pues ya conocía la respuesta.
- Chúpamela, quiero correrme en tu boca. -ordenó.

No lo dudé ni un momento. Con Carlos allí sentado en el sofá, agarré su maravillosa polla, que segundos antes me había brindado cinco orgasmos seguidos y, poniéndome de rodillas en el suelo, me la metí en la boca. Primero chupé con fuerza su gigantesco capullo para luego comenzar a introducirme su miembro muy despacito, hasta que no pude más. Comencé a chupársela despacito, poco a poco, para que disfrutara del momento. Arriba, abajo, arriba, abajo, arriba, abajo… Carlos empezó a temblar.

Noté en mi mano como el semen subía por dentro de su polla y supe que había llegado el momento de recibir todo su semen en mi boca, así que no dejé de chupársela mientras se corría.

Allí, delante de su mejor amigo y de la novia de éste, dejé que Carlos me llenara la boca con su rica leche. Cuando terminó de correrse le miré a los ojos, sabía que quería algo más. Abrí la boca y jugueteé con mi lengua y aquel delicioso néctar. Carlos sonrió. Yo cerré la boca y me lo tragué todo, en agradecimiento por su polvo, fue sensacional.

4 comentarios:

  1. Lo habia leido hace tiempo y es sin duda uno de mis relatos favoritos de todos los que he leido (que han sido muchos)

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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